domingo, 30 de diciembre de 2012
Fuiste mi más bonita casualidad.
Quizás tu y yo seamos eso, dos lineas secantes destinadas a cruzarse nada más que una vez en su trayecto, y luego continuar con dos caminos completamente opuestos. Dos personas destinadas a encontrarse y más tarde a distanciarse en todas sus vidas, una gota de lluvia y un rayo de sol que se juntan para formar un arco iris que tarde o temprano acabará desvaneciéndose, algo de lo que solo se puede disfrutar si estas realmente atento.
sábado, 22 de diciembre de 2012
Sólo para desengañar a la gente que dice que en los días lluviosos no pasan cosas buenas.
Cuando escribes algo con un lapiz y cargas mucho, luego por mucho que intentes borrarlo, siempre quedarán los restos de un papel desgastado e incluso conseguiras leer lo que escribiste.
Lo mismo ocurre con las personas.
Algunas dejan su recuerdo tan marcado en nuestra alma que ni un millón de lagrimas ni 364 noches en vela consiguen borrarlo, otras dedicen que su presencia está destinada a ser tachada o simplemente a no ser recordada.
P.D: Tu siempre has pertenecido al primer grupo.
Lo mismo ocurre con las personas.
Algunas dejan su recuerdo tan marcado en nuestra alma que ni un millón de lagrimas ni 364 noches en vela consiguen borrarlo, otras dedicen que su presencia está destinada a ser tachada o simplemente a no ser recordada.
P.D: Tu siempre has pertenecido al primer grupo.
No hay una noche en la que no me arrepienta de haberte dejado marchar.
lunes, 3 de diciembre de 2012
He ganado mucho y he perdido la razón.
Hace mucho tiempo aprendí que quien no arriesga no gana, pero tampoco pierde y, que a veces, perdiendo, también se gana. Que el tiempo no espera aun que nosotros esperamos a que pase el tiempo. Aprendí que lo que más quema es el hielo, y que un abrazo proporciona más calor que cualquier estufa. Que las palabras que más dicen son las que callamos, y que el grito más fuerte es el silencio. Que quién no sueña no aprende a volar, y que quien vuela a veces se olvida de poner los pies en el suelo. Que darías la vida por la persona por la que mueres y que la vida está llena de lecciones que no vale la pena aprender.
sábado, 1 de diciembre de 2012
Cada uno vive su locura y pocos te prestaran ayuda
Él la quiere, ella le quiere, le hace sonreír y él sonríe, son felices, él lo es.
Pero.. ¿y yo? ¿A mi que me queda? Apenas recuerdo nuestro ultimo beso, nunca crees que el último va a ser el ultimo, crees que habrá más. Ni si quiera logro acordarme de como sonaba su voz cuando decía 'Te quiero', hoy sólo me quedan los recuerdos y unos cuantos trozos de papel que llevan tus ''para siempre'' escritos con permanente. Es irónico,el rotulador permaneció más tiempo de lo que lo hiciste tú.
Pero lo que es más irónico todavía es que, lo más triste que he visto; es tu sonrisa cuando me miras.
Pero.. ¿y yo? ¿A mi que me queda? Apenas recuerdo nuestro ultimo beso, nunca crees que el último va a ser el ultimo, crees que habrá más. Ni si quiera logro acordarme de como sonaba su voz cuando decía 'Te quiero', hoy sólo me quedan los recuerdos y unos cuantos trozos de papel que llevan tus ''para siempre'' escritos con permanente. Es irónico,el rotulador permaneció más tiempo de lo que lo hiciste tú.
Pero lo que es más irónico todavía es que, lo más triste que he visto; es tu sonrisa cuando me miras.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Yo podría darte el mundo, pero ni tu lo quieres, y yo te entiendo.
Encontró la nota en su cuaderno, ella lo observaba desde la puerta:
''A pesar de que me hacías suspirar, me quitabas el aliento; a pesar de pasarme noches en vela, soñaba despierta; para todas las lágrimas que derramaba, tenías una sonrisa que devolvía la calma a mis ojos; podías paralizar mis latidos o acelerarlos hasta el punto de que distinguir un latido del siguiente fuera misión imposible. Tu ausencia me mataba, pero tu me dabas la vida.''
Se quedó unos instantes mirando aquel papel ya desgastado por el paso del tiempo, luego alzó la mirada y buscó sus ojos.
Durante unos segundos, tan solo unos pocos segundos, no hicieron falta palabras.
- Por qué? -Parecía confundido, era lo normal, ya habían pasado casi 5 meses.
- Me gustaría habértelo dado antes -dijo ella con voz temerosa- Pero no encontraba el momento adecuado.. hasta que me di cuenta de que tal momento no existe.
Volvió a mirar al papel, lo releyó unas cuantas veces, como si entre esas lineas fuera a encontrar la razón por la cual se encontraba allí en ese momento, en frente suya.
- Espero que alguna vez experimentes esa sensación, es realmente maravillosa. -Esta vez lo dijo decidida, jamás había estado tan segura de algo como de haberlo amado.
Y se fue.
El intentó ocultarlo, pero ella pudo ver caer una lágrima por su rosada mejilla.
''A pesar de que me hacías suspirar, me quitabas el aliento; a pesar de pasarme noches en vela, soñaba despierta; para todas las lágrimas que derramaba, tenías una sonrisa que devolvía la calma a mis ojos; podías paralizar mis latidos o acelerarlos hasta el punto de que distinguir un latido del siguiente fuera misión imposible. Tu ausencia me mataba, pero tu me dabas la vida.''
Se quedó unos instantes mirando aquel papel ya desgastado por el paso del tiempo, luego alzó la mirada y buscó sus ojos.
Durante unos segundos, tan solo unos pocos segundos, no hicieron falta palabras.
- Por qué? -Parecía confundido, era lo normal, ya habían pasado casi 5 meses.
- Me gustaría habértelo dado antes -dijo ella con voz temerosa- Pero no encontraba el momento adecuado.. hasta que me di cuenta de que tal momento no existe.
Volvió a mirar al papel, lo releyó unas cuantas veces, como si entre esas lineas fuera a encontrar la razón por la cual se encontraba allí en ese momento, en frente suya.
- Espero que alguna vez experimentes esa sensación, es realmente maravillosa. -Esta vez lo dijo decidida, jamás había estado tan segura de algo como de haberlo amado.
Y se fue.
El intentó ocultarlo, pero ella pudo ver caer una lágrima por su rosada mejilla.
sábado, 3 de noviembre de 2012
Uno se equivoca y luego cambia de parecer.
Las luces navideñas inundaban aquella calle repleta de recuerdos. Recuerdos dulces, recuerdos amargos, pero recuerdos al fin y al cabo.
Según contaba el mensaje, allí nos habíamos citado para vernos, después de casi 6 meses.
''La primera calle a la derecha, junto a la tienda de muebles'' Eso decía el mensaje.
En cuanto mis ojos visualizaron el cartel de la tienda, miles de recuerdos abordaron mi mente casi al instante, alli era donde solíamos planear nuestro futuro, gustábamos de adentrarnos por los rincones de aquella tienda e imaginar toda una vida juntos.
En cuanto lo vi girar la esquina hacia mí, comprobé que apenas quedaba marca de el moreno del que tanto fardaba en verano. Estaba tan distinto y a la vez tan igual que hasta me resultó confuso.
-Yo te he traído aquí para...Bueno...El caso es que..- Apenas sabía como expresarse, por como movía sus manos sabía que no era algo fácil de contar.- Tu... sigues queriéndome?- dijo al fin.
Quisiera saber a que viene todo esto ahora. Acaso el si? Será que los amores de verano no soportan las bajas temperaturas de invierno. Fueron muchas las noches que me pasé llorando cuando me dijo que aquella historia interminable aparentemente, había llegado a su fin. El me quitó la vida, sin embargo... puedo sentir los latidos de mi corazón cada vez mas fuertes al comprobar que sigue ahí, mirandome, que aun no se ha marchado, que es real.
Después de un largo silencio caracterizado por miradas fugitivas y manos temblorosas, respondí al fin:
- Por supuesto que sí, yo mantuve la promesa..¿La recuerdas?
Imagino que esas palabras le dolieron, pues se limitó a asentir con la cabeza baja y sin apenas despegar los labios.
Se disponía a lo que parecía ser besarme, pero en vez de eso me susurró:
-Te quiero.
Supongo que era lo minimo que me merecía despues de haberle esperado todo ese tiempo.
Mi reaccion fue darle un abrazo, no cualquiera, uno de esos que dicen 'Te he echado tanto de menos'
Y sonrió.
No creo que existiese sonrisa mas verdadera en aquel momento.
Supongo que esta es una historia con final feliz, aun que sigo preguntandome si las reconciliaciones en invierno no se derriten con las altas temperaturas de verano.
Basado en echos no reales.
Según contaba el mensaje, allí nos habíamos citado para vernos, después de casi 6 meses.
''La primera calle a la derecha, junto a la tienda de muebles'' Eso decía el mensaje.
En cuanto mis ojos visualizaron el cartel de la tienda, miles de recuerdos abordaron mi mente casi al instante, alli era donde solíamos planear nuestro futuro, gustábamos de adentrarnos por los rincones de aquella tienda e imaginar toda una vida juntos.
En cuanto lo vi girar la esquina hacia mí, comprobé que apenas quedaba marca de el moreno del que tanto fardaba en verano. Estaba tan distinto y a la vez tan igual que hasta me resultó confuso.
-Yo te he traído aquí para...Bueno...El caso es que..- Apenas sabía como expresarse, por como movía sus manos sabía que no era algo fácil de contar.- Tu... sigues queriéndome?- dijo al fin.
Quisiera saber a que viene todo esto ahora. Acaso el si? Será que los amores de verano no soportan las bajas temperaturas de invierno. Fueron muchas las noches que me pasé llorando cuando me dijo que aquella historia interminable aparentemente, había llegado a su fin. El me quitó la vida, sin embargo... puedo sentir los latidos de mi corazón cada vez mas fuertes al comprobar que sigue ahí, mirandome, que aun no se ha marchado, que es real.
Después de un largo silencio caracterizado por miradas fugitivas y manos temblorosas, respondí al fin:
- Por supuesto que sí, yo mantuve la promesa..¿La recuerdas?
Imagino que esas palabras le dolieron, pues se limitó a asentir con la cabeza baja y sin apenas despegar los labios.
Se disponía a lo que parecía ser besarme, pero en vez de eso me susurró:
-Te quiero.
Supongo que era lo minimo que me merecía despues de haberle esperado todo ese tiempo.
Mi reaccion fue darle un abrazo, no cualquiera, uno de esos que dicen 'Te he echado tanto de menos'
Y sonrió.
No creo que existiese sonrisa mas verdadera en aquel momento.
Supongo que esta es una historia con final feliz, aun que sigo preguntandome si las reconciliaciones en invierno no se derriten con las altas temperaturas de verano.
Basado en echos no reales.
sábado, 20 de octubre de 2012
A veces cuando vamos por el mismo camino, debemos distanciarnos.
Era un otroño frío, extremadamente frío. No era de extrañar, así solian ser los inviernos en Galicia. Durante la noche me había levantado en varias ocasiones, por que la sensacion de haberlo perdido apenas me permitian dormir.
La palabras de el día anterior resonaban en mi cabeza, y en mis pesadillas, se reconstruía la escena de aquel momento:
Caminabamos por aquel bosque dossnde soliamos jugar a perdernos entre los árboles. Hacía tiempo que no pasabamos por ahí, pero seguía exactamente igual.
De repente, te paraste frente a un rincon lleno de dientes de león, las palabras que dijiste provocaron que el frío que hacia fuera, no fuese comparable con el que mi corazón sentia en aquel momento.
-Sigues pidiendo deseos?
-Sí, pero no funciona, nunca se cumplen.
-Quizá deseas cosas equivocadas.
-Siempre.
La palabras de el día anterior resonaban en mi cabeza, y en mis pesadillas, se reconstruía la escena de aquel momento:
Caminabamos por aquel bosque dossnde soliamos jugar a perdernos entre los árboles. Hacía tiempo que no pasabamos por ahí, pero seguía exactamente igual.
De repente, te paraste frente a un rincon lleno de dientes de león, las palabras que dijiste provocaron que el frío que hacia fuera, no fuese comparable con el que mi corazón sentia en aquel momento.
-Sigues pidiendo deseos?
-Sí, pero no funciona, nunca se cumplen.
-Quizá deseas cosas equivocadas.
-Siempre.
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